Al día siguiente amanecimos a las 4 am para poder tener cupo en el Wainapicchu, increíblemente ya había una larga cola pero por suerte llegamos a sacar ticket. La subida es bastante pesada, muuuy empinada, con escalones muy separados, haces un tramo y descansas, pero cuando estas arriba y ves toda la ciudad inca es realmente increíble!!!! Es muy difícil explicar que se siente cuando tenes en frente semejante construcción, por momentos perdés la noción porque naturalizas lo que estas viendo pero al instante te volves a maravillar de lo que tenes en frente.
Más allá de las ruinas la vista desde el Wainapicchu es imponente pero por el paisaje en sí, estás rodeado de montañas, desde arriba se ve el rio como un hiliiito de agua, la estación del tren. Querés empaparte los ojos de imágenes increíbles para no olvidártelas nunca, sacar mil fotos porque sentís que nunca son suficientes, como para prolongar la sensación que tuviste cuando estabas ahí en frente. Estuvimos 8 horas adentro de las ruinas recorriendo y pareciera que es mucho pero ahora se siente como muy poco.
Ayer lunes empezamos a caminar a las 6 am desde Aguas Calientes, el paisaje es increíble, mucha vegetación, el rio que corre a fondo al costado, el tren que pasa, la zorrita con los trabajadores, algún que otro perrito por ahí dando vueltas. Caminamos cerca de 3 hs por las vías hasta a hidro, y después cerca de una hora hasta llegar nuevamente a la tirolesa. Llegamos a Santa Teresa a las 11 de la mañana y recién a las 16:30 pudimos salir rumbo a Cusco, un viaje bastante duro. Los caminos son super angostos y pasan camiones, taxis, combis, todos van muy rápido y ninguno cede el paso al otro. Es bastante estresante la ruta.
Es un viaje tan largo tardas en total tres días para llegar y cuando volvimos a Cusco sentimos que había pasado tan rápido, un punto muy fuerte del viaje y muy esperado y se fue!!!!